Las “pruebas complementarias” son complementarias

En mi tercer año de carrera, teníamos una asignatura que se llamaba Patología Médica General. La primera mitad de esa asignatura y sobre lo que versaban sus prácticas -aunque no es hasta años después de haberla cursado cuando descubres su importancia- era la Propedéutica.

El primer día de Patología Médica general, nos definían la Propedéutica como “el arte de obtener el paciente toda la información que nos sea posible para orientar el diagnóstico” y a lo largo de todo el cuatrimestre nos enseñaban las diferentes técnicas de las que se sirve dicho arte, las que se desarrollan durante la anamnesis y la exploración.

Cuando eres estudiante, es todo un descubrimiento conseguir identificar crepitantes, conseguir palpar ganglios, determinar la magnitud de una hepatomegalia… los soplos cardíacos son todo un reto para cualquier médico incluso con experiencia (digo yo…).

Lo que no entiendo es en qué punto se nos olvida todo lo aprendido y nos institucionalizamos, nos alienamos o… no sé cuál sería el adjetivo. Os explico por qué esta reflexión con el siguiente vídeo:

Todo esto cobra mucho más sentido después conocer a un paciente al que se le diagnostica un cáncer de colon “galopante” tras tocarle una masa en abdomen en una palpación casi superficial… en su última consulta por un dolor de espalda. O de cruzarte un paciente con una masa faríngea comprimiendo carótida, que presentaba síncopes de repetición desde hace meses, y al que nadie le había mirado la boca.

No pienso que sean negligencias: siempre se va de lo más frecuente a lo menos en la sospecha diagnóstica, según la sintomatología y los demás datos recogidos durante la entrevista. En estos dos casos, ninguno había referido sintomatología acompañante que hiciera sospechar el diagnóstico final en el relato recogido en la historia.

También es cierto que tal como se plantea el panorama, es prácticamente imposible hacer una exploración completa que cubra todos los aparatos y sistemas, ni en urgencias ni mucho menos en el Centro de Salud. Y no tiene pinta de que vaya a mejorar. Tristemente.

Al final siempre terminan pagando el pato los de siempre… los pacientes.

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Los misterios de la genómica

Justo cuando se habla del ADN basura y ha dejado de recibir ese adjetivo, me encuentro paseando por Barcelona este anuncio:

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Me gustaría pensar que es un error tipográfico; que aunque no veo yo eso de activar el ADN con meditación -o lo que sea-, el críptico sí es un ADN conicido para mi.

En cualquier caso, se mire por donde se mire, la magufada no tiene desperdicio.

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El viajero

Hoy era noticia en periódicos y telediarios que la sonda Voyager 1, 35 años después de su lanzamiento (y sin haber pasado nunca una revisión mecánica :P) está a puntito de pasar los límites del universo conocido.

Tanto la sonda 1 como la 2, lanzadas ambas en 1977, contienen un disco bañado en oro con información acerca de la Tierra seleccionada en aquella época por un comité presidido por el Dr. Carl Sagan. Entre sus miembros estaba el presidente Carter de los EEUU. Podéis saber más acerca de ésto pinchando aquí, en la página de la NASA dedicada a este tema.

Es curioso revisar el contenido del disco en sus diferentes pistas y escucharlo en silencio. Me ha parecido muy interesante el de “Sonidos de la Tierra” que también podéis encontrar en YouTube (aquí). ¿Sois capaces de identificar todos los sonidos?

Si hay alguna clase de vida en otra parte del Universo, sería interesante ver qué reacción tendrían al encontrarse con esto.

Después de escuchar y ver lo que contienen los discos, no puedo estar más de acuerdo con la canción que Ismael Serrano escribió al respecto hace unos años. Aquí os la dejo:

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Un minuto de silencio

Me gustaría pensar que estamos guardando un minuto de silencio por cada una de las injusticias que se están comentiendo en este país. De otra manera no entiendo por qué la gente esté tan callada

Señores, la Universalidad ha muerto.

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La vida sigue igual

Siguiendo mi senda habitual de infoxicación y de ir del caño al coro y del coro al caño (que yo estaba buscando cosas para otra entrada), he dado con este texto. Lo he tomado para publicarlo aquí de la página del Departamento de Humanidades Biomédicas de las Facultades de Medicina, Ciencia y Farmacia de la Universidad de Navarra, por ser de los textos más completos que he encontrado.

Leyéndolo, se da uno cuenta de que los humanos seguimos siendo y coportándonos de la misma manera desde los anales de los tiempos; y me hace reflexionar -otra vez- sobre por qué me hice médico.

Los consejos de Esculapio

¿Quieres ser médico, hijo mío? Aspiración es ésta de un alma generosa, de un espíritu ávido de ciencia. Deseas que los hombres te tengan por un dios que alivia sus males y ahuyenta de ellos el temor. Pero ¿has pensado en lo que va a ser tu vida?

Tendrás que renunciar a la vida privada: mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos de los inoportunos, tu puerta estará siempre abierta a todos. A toda hora del día y de la noche vendrán a turbar tu descanso, tus aficiones, tu meditación; ya no tendrás horas que dedicar a tu familia, a la amistad, al estudio. Ya no te pertenecerás.

Los pobres, acostumbrados a padecer, te llamarán sólo en caso de urgencia. Pero los ricos te tratarán como un esclavo encargado de remediar sus excesos: sea porque tienen una indigestión o porque se han resfriado, harán que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor molestia. Habrás de mostrarte muy interesado por los detalles más vulgares de su existencia; habrás de decirles si han de comer ternera o pechuga de pollo, si les conviene andar de este modo o del otro cuando salen a pasear. No podrás ir al teatro ni ponerte enfermo: tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.

Eras severo en la elección de tus amigos. Buscabas el trato de hombres de talento, de almas delicadas, de ingeniosos conversadores. En adelante, no podrás desechar a los pesados, a los cortos de inteligencia, a los altaneros, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado: prolongarás vidas nefastas y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir o denunciar acciones indignas de las que serás testigo.

Crees firmemente que con el trabajo honrado y el estudio atento podrás conquistarte una reputación: ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las chácharas y a los gustos de tus clientes. Los habrá que desconfíen de ti si no gastas barba, otros si no vienes de Asia; otros, si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.

Te gusta la sencillez: tendrás que adoptar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vale el tiempo. No podrás manifestar fastidio ni impaciencia: tendrás que escuchar relatos que arrancan del principio de los tiempos cuando uno quiere explicarte la historia de su estreñimiento. Los ociosos vendrán a verte por el simple placer de charlar: serás el vertedero de sus nimias vanidades.

Aunque la Medicina es ciencia oscura, que, gracias a los esfuerzos de sus fieles, se va iluminando poco a poco, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder tu crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees, para curarla, un remedio que no falla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.

No cuentes con el agradecimiento de tus enfermos. Cuando sanan, la curación se debe a su robustez; si mueren, tú eres quien los ha matado. Mientras están en peligro, te tratan como a un dios: te suplican, te prometen, te colman de halagos. Apenas empiezan a convalecer, ya les estorbas. Cuando les hablas de pagar los cuidados que les has prodigado, se enfadan y te denigran. Cuanto más egoístas son los hombres, más solicitud exigen.

No cuentes con que este oficio tan duro te haga rico. Te lo aseguro: es un sacerdocio, y no sería decente que te produjera ganancias como las que saca un aceitero o el que se dedica a la política.

Te compadezco si te atrae lo que es hermoso: verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana. Todos tus sentidos serán maltratados. Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas; tendrás que palpar tumores, curar llagas verdes de pus, contemplar orines, escudriñar los esputos, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cuántas veces, en un día hermoso y soleado, al salir de un banquete o de una representación de Sófocles, te llamarán para vayas a ver a un hombre que, molestado por dolores de vientre, te presentará un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: Gracias a que he tenido la precaución de no tirarlo. Recuerda entonces que has de agradecerlo y mostrar todo tu interés por aquella deyección.

Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por la mañana, desgreñadas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores, olvidada por los muebles parte de sus atractivos. Dejarán de ser diosas para convertirse en seres afligidos de miserias sin gracia. Sólo sentirás por ellas compasión.

El mundo te parecerá un vasto hospital, una asamblea de individuos que se quejan. Tu vida transcurrirá a la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y las almas, viendo unas veces el duelo de quien es destrozado por la pérdida de su padre, y otras la hipocresía que, a la cabecera del agonizante, hace cálculos sobre la herencia.

Cuando a costa de muchos esfuerzos hayas prolongado la existencia de algunos ancianos o de niños débiles y deformes, vendrá una guerra que destruirá lo más sano que hay en la ciudad. Entonces te encargarán que separes los menos dotados de los más robustos, para salvar a los enclenques y enviar a los fuertes a la muerte.

Piénsalo bien mientras estás a tiempo. Pero si, indiferente a la fortuna, a los placeres, a la ingratitud; si, sabiendo que te verás muchas veces solo entre fieras humanas, tienes el alma lo bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido, si te juzgas suficientemente pagado con la dicha de una madre que acaba de dar a luz, con una cara que sonríe porque el dolor se ha aliviado, con la paz de un moribundo a quien acompañas hasta el final; si ansías conocer al hombre y penetrar en la trágica grandeza de su destino, entonces, hazte médico, hijo mío.

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Level 1: Succeeded

Parecía que no iba a llegar tan rápido, pero ya ha pasado el primer año. ¡¡Ya soy R2!!!

¿Pero a dónde voy? ¡¡Pero si acabo de empezar!! ¡¡Pero si aún no me ha dado tiempo a asentar lo que llevo!!

Después de 6 meses en el Centro de Salud, con un cupo que amas y te da escalofríos al mismo tiempo; 3 meses en la UCA reflexionando de manera muy intensa sobre Bioética, la perfección y labilidad simultáneas del ser humano y del milagro de estar vivos [dejemos aparte la perifráctica, jejeje]. Después de un sinfín (vaaale, no han sido taaaaantas -o sí-) de guardias en la puerta del Hospital [esto mejor no lo describo, ¿vale? 🙂 Gracias] y a penas unas semanas en Medicina Interna, ya se acabó. Ya soy R2…

No sabría decir si he aprendido más de Medicina, Medicinas o de MEDICINA. A ver si me explico… Sigo pensando -y cada día más- que esta profesión tiene más de psicosocial que de biológico. Al menos, en lo que respecta a la formación como especialista.

Aunque hay que darle mucha caña a algoritmos diagnóstico-terapéuticos y mantenerse al tanto de las actualizaciones (Dios mio, hacer una sesión es actualizar 4 años tu base mental de datos. ¡¡A qué velocidad cambian las cosas!!!), no hay que olvidar que la persona que nos consulta es algo más que un saco de signos y síntomas: tiene personalidad, familia, vida, estilo de vida, expectativas y una manera propia de vivir su enfermedad, tiene una dolencia (muchas más veces que una enfermedad).

Además de eso, tenemos que ser conscientes de que lo que digan las guías clínicas no es el Sancta Sanctorum de lo correcto, ya que aunque biológicamente sea lo correcto, no significa que sea lo más apropiado para el ser humano que tenemos delante: ¿Realmente le va a servir para algo? ¿Mejora su calidad de vida? ¿Nos va a ayudar en el diagnóstico y -por ende- en el tratamiento? A veces nos empecinamos en poner nombre y apellidos a una patología, cuando lo único que necesita la persona es alivio y acompañamiento. Compañeros, estas dos cosas no son territorio exclusivo de la familia y/o enfermería…

Echando la vista atrás, no puedo decir que haya aprendido poco, pero aún me queda muchíííííísimo por aprender (aunque después no sea capaz de escribirlo todo en el maldito Libro del Residente). ¿Alguien me regala 3 horitas?

Por supuesto, todo lo que me he llevado a la saca se lo tengo que agradecer a quienes me han acompañado y mostrado cada recodo del camino. Muchas gracias a tod@s por estar ahí, por animarme, por ayudarme, por tenerme paciencia, por explicarme, por corregirme. Espero poder devolveros de alguna manera todo lo que me habéis enseñado.

Comienza el segundo año de residencia. HERE WE GOOOO!!

PD: Para todos vosotros y para los que no me han ayudado tanto, que de todos los colores hay piedras en el camino, esta cancioncita. Menos mal que los segundos son pocos.

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El Coco Existe

¿Has visto las noticias económicas?
– No, sabes no suelo hacerlo.
Haces bien… Estamos en casi 500 puntos.
– Ah, la prima… Como no entiendo bien qué significa…
Pues que no se fían de nosotros.
– ¿De nosotros? O_o
De nosotros, de los Bancos.
– ¿Quién no se fía?
Los Mercados
– ¿Pero quiénes son “los Mercados”?
– …

Llamadme ignorante…

Nunca comprenderé los enemigos invisibles, me parecen cobardes.

Nunca comprenderé porqué se critican las religiones (con Dioses con nombre, personalidades e historia conocidos aunque sean invisibles) y no se critica la existencia de un ser intangible que mueve, a base de rumorología difundida y magnificada por los medios, las decisiones políticas del mundo.

Nunca comprenderé por qué los ciudadanos seguimos consintiendo que nos sigan haciendo esto. Aunque tampoco es fácil si no conseguimos adivinar por dónde nos van a venir las tortas. Y más difícil si pensamos que lo que podamos hacer resultará inútil.

Habrá que procurar quedarse con la máxima:

Piensa Globalmente, actúa localmente

PD: Si alguien sabe de verdad quién o quiénes son los puñeteros y temidos “Mercados” agradeceré la explicación.

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El Stock de las Urgencias

Definitivamente, pienso que soy demasiado cuadriculada. Nunca se me hubiera ocurrido que la gente espere que se le puedan proporcionar este tipo de ayudas en las Urgencias.

Que alguien que pasaba por allí entre pidiendo una tirita porque la sandalia le está provocando una rozadura… se puede llegar a entender. Tititas como tal no hay, pero en un momento dao, se hace un apaño con material de curas y listo.

De repente, un espectro pasa corriendo sin decir hola siquiera y entra, como alma que lleva el diablo, flechado al cuarto de baño por un apretón inesperado. Como decía el compañero, en estas circunstancias, se nos activa -no se sabe cómo- un GPS interno que nos indica por intuición el baño más cercano, ya estés en medio de la jungla. A ver si hay algún valiente que no comprende esto… Su necesidad se vió -obviamente- satisfecha y se fue sonriente diciendo adiós.

Con el Lorenzo que ha habido estos días, mucha gente ha ido a la playa, al campo y las piscinas, por lo que ayer hubo muchísimas personas que llegaron con picaduras de insecto, reacciones alérgicas y quemaduras leves por el sol. Entre las recomendaciones básicas está el aplicar, en todos los casos, paños frescos y crema hidratante de manera generosa.

Después de explicarle a uno de ellos que no tenía que acercarse a la unidad de quemados del Vírgen del Rocío porque era una quemadura leve, lo que menos esperábamos era su siguiente pregunta:

“¿Y no tendrán ustedes un poquito de crema por ahí para ir poniéndome?”

Desde luego que me replantearía el inventario de material disponible en urgencias, pero nunca se me hubiera ocurrido incluir crema.

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:)

Después de los últimos acontecimientos “guardieros”, mi amiga María estuvo hablando conmigo. Siempre me alegra las mañanas y su conversación irremediablemente me recordó esta canción que quiero compartir con vosotros:

 

Mil Gracias Mery.  Te quiero un montón 🙂

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Una cita sobre la que reflexionar

… y es que estaba yo revoloteando por las redes sociales cuando una de mis amiguis mexicanas, maestra, ha comentado:

La única discapacidad en la vida es una mala actitud

No sé si la frase es suya o la ha recogido de alguna lectura, pero me ha encantado y me ha hecho reflexionar. Sobretodo hoy que con una sobrecarga hormonal y el calentón de mis circunstancias residentiles estaba hablando del tema con mi cuñado.

Ahí os la dejo para que la rumieis también vosotros en alguna introspección. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

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