Parecía que no iba a llegar tan rápido, pero ya ha pasado el primer año. ¡¡Ya soy R2!!!
¿Pero a dónde voy? ¡¡Pero si acabo de empezar!! ¡¡Pero si aún no me ha dado tiempo a asentar lo que llevo!!
Después de 6 meses en el Centro de Salud, con un cupo que amas y te da escalofríos al mismo tiempo; 3 meses en la UCA reflexionando de manera muy intensa sobre Bioética, la perfección y labilidad simultáneas del ser humano y del milagro de estar vivos [dejemos aparte la perifráctica, jejeje]. Después de un sinfín (vaaale, no han sido taaaaantas -o sí-) de guardias en la puerta del Hospital [esto mejor no lo describo, ¿vale?
Gracias] y a penas unas semanas en Medicina Interna, ya se acabó. Ya soy R2…
No sabría decir si he aprendido más de Medicina, Medicinas o de MEDICINA. A ver si me explico… Sigo pensando -y cada día más- que esta profesión tiene más de psicosocial que de biológico. Al menos, en lo que respecta a la formación como especialista.
Aunque hay que darle mucha caña a algoritmos diagnóstico-terapéuticos y mantenerse al tanto de las actualizaciones (Dios mio, hacer una sesión es actualizar 4 años tu base mental de datos. ¡¡A qué velocidad cambian las cosas!!!), no hay que olvidar que la persona que nos consulta es algo más que un saco de signos y síntomas: tiene personalidad, familia, vida, estilo de vida, expectativas y una manera propia de vivir su enfermedad, tiene una dolencia (muchas más veces que una enfermedad).
Además de eso, tenemos que ser conscientes de que lo que digan las guías clínicas no es el Sancta Sanctorum de lo correcto, ya que aunque biológicamente sea lo correcto, no significa que sea lo más apropiado para el ser humano que tenemos delante: ¿Realmente le va a servir para algo? ¿Mejora su calidad de vida? ¿Nos va a ayudar en el diagnóstico y -por ende- en el tratamiento? A veces nos empecinamos en poner nombre y apellidos a una patología, cuando lo único que necesita la persona es alivio y acompañamiento. Compañeros, estas dos cosas no son territorio exclusivo de la familia y/o enfermería…
Echando la vista atrás, no puedo decir que haya aprendido poco, pero aún me queda muchíííííísimo por aprender (aunque después no sea capaz de escribirlo todo en el maldito Libro del Residente). ¿Alguien me regala 3 horitas?
Por supuesto, todo lo que me he llevado a la saca se lo tengo que agradecer a quienes me han acompañado y mostrado cada recodo del camino. Muchas gracias a tod@s por estar ahí, por animarme, por ayudarme, por tenerme paciencia, por explicarme, por corregirme. Espero poder devolveros de alguna manera todo lo que me habéis enseñado.
Comienza el segundo año de residencia. HERE WE GOOOO!!
PD: Para todos vosotros y para los que no me han ayudado tanto, que de todos los colores hay piedras en el camino, esta cancioncita. Menos mal que los segundos son pocos.
